Nigger nigger y otras cosas nigger – Crítica de “The Pelayos”

Bueno, hoy he recibido un comentario excelente de la señorita Beltran. No es que escriba para recibir comentarios siempre, pero vaya, esta es una de las cosas que más motiva. Y más aún si se escribe desde el corazón. Bueno… qué decir que de momento estoy rindiendo mis exámenes, cosa que convierte en muy difícil esto de actualizar mi blog. A ver qué tal este verano.

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Vamos a la crítica.

He visto estando en Barcelona “The Pelayos”, una especie de comedia dramática española que viene de la mano de Eduard Cortés. Un despropósito de película, he de decir. Un tiro por la culata, vaya.

Vamos a empezar por lo bueno, lo que salvaría. La fotografía. Eso estaba bien. Lluís Homar. Bien. No me detendré más en esto, porque quedan eclipsados por el trabajo de vestuario. Qué pasada de vestidos glamourosos. Entonando muy bien con la estética casino. Una pena que los españoletes seamos difíciles de digerir en esos ambientes.

Daniel Brühl hace un trabajo correcto, pero con poca credibilidad. Tanto jazz-style no pega con una moto. No, señores, no. Muy mal hecho. Aunque sirva de conexión con la señorita Shui. No me importa. Esa versión de Hit the Road, Jack! me ha matado. Pero matado de verdad, con vísceras, sangre y demás. Mira que es difícil entender a Ray Charles, pero es que la canción ha sido fácil de entender por la pronunciación de método Maurer de inglés y esa lentitud jazzoide. Un despropósito. Charles se estaría removiendo en su tumba.

Por los secundarios, Miguel Ángel Silvestre. No. Mátenlo. Que alguien acabe con él y con Mario Casas, los metan en una nave espacial y salgan volando hasta Sedna. Por favor, que alguien lo haga. Bueno, dejando de ser tan malo, creo que en cuanto a la banda sonora, diré lo mismo que lo que he dicho con Ray Charles. Todo versiones de la misma canción, no demasiado buenas. Mientras escribo esto, estoy escuchando el piano genial del ciego, pero luego me viene a la mente el señor Brühl. Repito, un despropósito.

El trabajo de iluminación es bastante correcto, y ahondando en la fotografía, hay que decir que cumple más que a la perfección ofreciéndonos una imagen que me recuerda, no sé por qué, a Scarface. La dirección artística es notable, aunque falla gracias a la mala mano del señor Cortés para que el elenco lleve ese tipo de ropa. Vale decir que soy fan de la estética que le dieron a Daniel Brühl, aunque, repito, no le pega.

En el apartado interpretativo, tenemos un Miguel Ángel Silvestre que no me gusta, no pega, no hace de hermano y no hace de nada. Oriol Vila correcto, pero sin excesos. Un Daniel Brühl poco creíble y poco glamouroso (escena de lluvia y pezones NO). Huichi Chiu… Ella es un caso aparte. Una sorpresa muy grata en un panorama español sobresaturado por los mismos actores de siempre. Un aplauso para ella aunque poco convincente en algunas ocasiones, pero le doy mi sello de aprobado.

La trama es más que arbitraria y un poco tomada con pinzas, aunque no coincido con el señor José Arce al decir que no es atrayente. Vaya, a mí me atrajo al cine y vaya si lo hizo. Aunque qué chasco al final. Y los guiones… un poco… no sé, la líneas de diálogo son un poco malas. No han sido de mi gusto, puesto que eran diálogos cortos, poco profundos y sin sustancia.

En conclusión, una película mala, aunque sirve para pasar el rato.

 

Calificación: 4/10

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